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La inspiración para esta fragancia tiene su origen en la flor de tiaré de Tahití.
La flor de tiaré tiene un profundo significado cultural y emocional. Es un símbolo de pureza, hospitalidad, amor y bienvenida, y se utiliza a menudo en ceremonias tradicionales, perfumes y como adorno personal. Cuando se lleva detrás de la oreja, puede incluso indicar el estado sentimental —a la derecha si se está soltero, a la izquierda si se tiene pareja—, lo que la convierte en un sutil lenguaje de amor y conexión.
Esta fragancia se articula en torno a esa esencia: un homenaje a la materia prima en su expresión más auténtica.
Más que una composición, es una inmersión. Un viaje a Tahití, guiado por la singular belleza del tiaré.
Tradicionalmente, se elabora macerando flores frescas en aceite de coco para producir monoi, un método que permite capturar las facetas más suaves y cremosas de la flor.
En perfumería se utiliza el aceite esencial extraído de la flor.
Recogida a mano al amanecer, cuando su aroma es más delicado y expresivo, la flor de tiaré revela un perfil floral cremoso y único. Su aroma transmite la suavidad de los pétalos blancos, la calidez del aire tropical y un sutil dulzor que resulta a la vez puro y envolvente.