The Cleansing Balm
Un bálsamo limpiador que es gloria bendita, porque sabemos que no hay tratamiento que funcione sin una buena limpiadora por delante.
The Cleansing Balm de Augustinus Bader es facilísimo de utilizar: coges una poca cantidad, masajeas entre tus dedos para luego esparcirlo mejor y a la cara. Una vez trabajada la piel, humedeces un poco los dedos y vuelves a masajear para emulsionar el producto. Ahora ya solo queda aclararlo con agua o con la ayuda de la muselina que te vendrá de regalo. En un único gesto dejamos la piel impoluta mientras empezamos a tratarla y a hidratarla con mimo.
Ingredientes principales: TFC8®: un complejo de aminoácidos naturales, vitaminas de alto grado y moléculas sintetizadas que se encuentran naturalmente en la piel, que guía nutrientes clave e ingredientes naturales potentes a las células de la piel, creando un ambiente óptimo para los procesos innatos de reparación y renovación del cuerpo; Agua de flor de rosa: Este agua de flor orgánica es conocida por sus propiedades purificantes y astringentes. Ayuda a tonificar y refinar la piel al tiempo que fortalece sus barreras naturales contra el daño de los radicales libres. Sus propiedades regenerativas ayudan a prevenir la aparición de arrugas y suaviza el tono de la piel; Extracto de pepino: Este superalimento para la piel. rico en proteínas, lípidos, vitamina C y una variedad de minerales, posee propiedades hidratantes y emolientes. También tiene un efecto astringente y ayuda a calmar la piel estresada; Jugo de hoja de Aloe Vera: este poderoso humectante es rico en polisacáridos, lo que le da sus beneficios emolientes hidratantes y calmantes, al tiempo que crea una barrera protectora en la piel. También es rico en antioxidantes para ayudar a prevenir el daño de los agresores ambientales.
Cómo se utiliza: Aplicar una pequeña cantidad en la piel seca, masajear bien para que se vaya aligerando con el calor, mojar los dedos, masajear un poco más y retirar con agua o con la muselina que trae de regalo.
Por qué Augustinus Bader: Porque no es magia, es ciencia.